Una Noche En El Castillo Del Puerto

El viernes 19 y el sábado 20 de diciembre, entre las 20 y las 23:00hs., Ferrowhite (museo taller) despide el año abriendo nuevamente al público las puertas de la usina General San Martín, un lugar que es parte crucial de la historia de nuestra ciudad.

El viernes 19 y el sábado 20 de diciembre, entre las 20 y las 23:00hs., Ferrowhite (museo taller) despide el año abriendo nuevamente al público las puertas de la usina General San Martín, un lugar que es parte crucial de la historia de nuestra ciudad. El evento, que da continuidad a la intervención realizada durante la fiesta de aniversario del museo el pasado 29 de noviembre, constituye la primera intervención llevada a cabo en la nave central del «castillo del puerto» desde su salida de servicio, en 1988, y su posterior desguace, a partir de 1997.
Se facilitará así el acceso a un edificio emblemático de nuestro puerto, respondiendo de este modo al interés del numeroso público que semana a semana visita el museo taller Ferrowhite. Al mismo tiempo, la propuesta apunta a generar conciencia sobre la necesidad de preservar para la comunidad este edificio -que es tanto un ejemplo de lo que los argentinos hemos sabido construir como un testimonio de épocas de abandono del patrimonio público-, poniendo así de manifiesto la renovada voluntad del Instituto Cultural de la ciudad de Bahía Blanca en colaborar para su puesta en valor.
Años luz
Venciendo las tinieblas 3
 

Desde su puesta en marcha por parte de las Empresas Eléctricas de Bahía Blanca (una filial local de la Compañía Ítalo Argentina de Electricidad), el 1 de octubre de 1932, hasta su salida de servicio el día de los inocentes de 1988, la usina General San Martín -bautizada en un principio «Ingeniero White»-, proveyó de electricidad a Bahía Blanca y a una creciente zona de influencia por más de cincuenta años.

Su historia, por tanto, tiene mucho tiene que ver con el desarrollo de nuestra ciudad. En ella se produjo durante décadas la energía necesaria para que funcionasen elevadores y muelles, y también para que encendieran cada una de las lamparitas, las heladeras, las planchas, las radios y los televisores que fueron poblando los hogares de Ingeniero White, de Bahía Blanca, e incluso, de varias localidades de la región, una central eléctrica cuyo funcionamiento dependió, en lo concreto, del trabajo de muchísimas personas: 150 trabajadores en sus mejores épocas, entre peones, medio oficiales, oficiales especializados, capataces, jefes de sección y de turno, que se encargaban de trabajos específicos, aunque relacionados entre sí, dentro de las secciones de máquinas, calderas, electricidad, regulación, laboratorios de agua y aceite, taller regional, carpintería, pinturería, hojalatería, almacén…

Inaugurada en tiempos en los que comenzaba a declinar la hegemonía del capital inglés en la región, la historia de esta usina da cuenta de la estatización del servicio eléctrico durante el primer gobierno peronista, brinda testimonio sobre el incremento en la demanda energética derivado del desarrollo de la industria nacional en los ’50 y los 60′, para terminar siendo un ejemplo elocuente de la política de desguace del patrimonio público de fines del siglo XX. A pesar de haber sido declarada Monumento Histórico Nacional y Provincial, la central General San Martín aún espera ser recuperada, como lo fueron en estos últimos años su taller de mantenimiento (hoy Ferrowhite), su parque y la residencia del jefe de planta (La Casa del Espía).