Shell, Greenpeace y el enorme potencial petrolero de Alaska

Shell está lista para comenzar a explorar petróleo en el Ártico. Ya superó las objeciones de los reguladores de Estados Unidos y una serie de inconvenientes internos. Ahora tiene que vérselas con los ambientalistas.

La plataforma petrolera Polar Pioneer está todavía anclada frente al puerto de Seattle pero lista para ser transportada a los lugares elegidos para la exploración, mar adentro al noroeste de Alaska. y aprovechar los meses de la primavera y verano, los únicos durante los cuales es posible trabajar en el Ártico.

Pero ayer lunes por lo menos unos 200 ambientalistas bloquearon la entrada a la terminal del puerto donde se encuentra la plataforma mientras por agua otros tantos manifestantes en kayak rodeaban la monumental torre amarilla.

Pero prácticamente todo Seattle se opone a la presencia de Shell en su puerto y a sus intenciones de exploración y explotación del enorme potencial petrolero que se supone que esconden las aguas heladas frente a Alaska. Se calcula que podrían producir un millón de barriles diarios, lo que colocaría a la región en un nivel muy similar al de México.

Pero primero hay que descubrir si esto es así, e invertir para explorar. A cargo del proyecto está, desde 2013, Ann Pickard vicepresidenta de Shell para la zona del Ártico, que viene de manejar las operaciones de la compañía en Australia y ya estaba a punto de jubilarse.

Los ambientalistas, con Greenpeace a la cabeza, protestan por el riesgo que corre la zona de un derrame, algo que sería muy difícil de limpiar en las heladas aguas del Ártico. También mencionan las consecuencias para el cambio climático que el mundo siga usando petróleo en el largo plazo.

Shell comenzó a comprar licencias en la zona hace diez años, ya invirtió US$ 7.000 millones en preparativos pero todavía no ha perforado un solo pozo. Tuvo juicios, objeciones regulatorias y errores propios que fueron provocando sucesivas demoras.