Saqueos e incidentes: vuelve la violencia a París con otra protesta de los chalecos amarillos

Después de semanas de declive, el movimiento de los "chalecos amarillos" trataba de ganar un nuevo impulso hoy en su decimoctava protesta contra la política fiscal y social del gobierno de Emmanuel Macron, opacada por enfrentamientos con la policía, saqueos e incendios en el centro de París.

Los primeros brotes de violencia se registraron poco antes del mediodía (hora local) en la famosa avenida de los Campos Elíseos, donde se habían congregado varios miles de manifestantes.

Durante la mañana se vieron barricadas en la famosa avenida que alberga al Arco del Triunfo, y también hubo ataques atacaron a comercios de marcas como Hugo Boss, Lacoste o Nespresso y a restaurantes como Fouquet’s, frecuentado por famosos. Otros manifestantes, muchos de ellos vestidos de negro y con capucha o casco en la cabeza, lanzaron adoquines a las fuerzas de seguridad, que respondieron con gases lacrimógenos y cañones de agua.

 

Al menos 82 personas fueron detenidas durante los disturbios, según informó la Policía, y al menos once -incluidos dos policías- resultaron heridos.

“Dos personas han sido salvadas de las llamas, una mujer y su bebé, que habían quedado atrapados en el segundo piso de una sucursal bancaria de la avenida Franklin D. Roosevelt parisina”, señaló el departamento de bomberos.

Hacía semanas que no se veían en París escenas de saqueos y enfrentamientos como éstas, que recuerdan a las que se registraron en esa misma avenida a finales de noviembre y principios de diciembre. Esas imágenes de violencia dieron la vuelta al mundo.

El ministro del Interior, Christophe Castaner, denunció actos de “profesionales del destrozo y del desorden” y pidió a la policía responder con “la mayor firmeza a estos ataques inadmisibles”. “Los individuos que cometieron este acto no son ni manifestantes ni matones: son asesinos”, dijo más tarde.

Según cifras comunicadas por el ministro, unos 7000 a 8000 personas se manifestaban hoy en la capital francesa, entre ellos unos 1500 “ultraviolentos”.

Fuente: La Nación