Por la crisis de las economías regionales, hay temor por pérdidas de los puestos de trabajo

Temor por una ola de despidos en el Alto Valle. Crisis en las economías regionales. Fueron cesanteados 250 obreros y hay 400 que no cobran sus sueldos.

En los próximos meses la industria frutícola del Alto Valle de Río Negro y Neuquén podría ser el escenario de una ola de despidos debido a la profunda crisis económica que atraviesa el sector.

Por estos días ya se confirmaron los primeros 250 despidos. Según informó el Sindicato de la Fruta, 190 de ellos pertenecen a la firma Gasparri de Cipolletti y los otros 70 a Formex de Allen.

El sindicato ha anunciado que es muy poco lo que puede hacer con estas decisiones empresariales que se basan en las proyecciones sobre la evolución del mercado para 2016. Además, según la Federación de Productores de Fruta de Río Negro y Neuquén, hay alrededor de 400 trabajadores de la zona que no han cobrado la totalidad de sus salarios en los últimos meses y un número indeterminado de chacareros que tuvieron ingresos significativos en lo que va del año.

El contexto internacional y la demanda de los principales socios de la Argentina se ha debilitado en el último tiempo. Particularmente China y Brasil.

Por ejemplo, los exportadores creen que en el futuro cercano encontrarán importantes dificultades para vender sus manzanas y peras a China que soporta una desaceleración de su economía y a Rusia por la debilidad del rublo.

El otro gran comprador de fruta nacional, Brasil, ha levantado también múltiples barreras a la comercialización. La semana pasada el Senasa informó que este país impodrán duras condiciones sanitarias al ingreso de fruta argentina. Los exportadores están convencidos de que de aquí en adelante se venderá un volumen global menor de fruta en ese mercado. En la actualidad entre 200 y 250 mil toneladas se exportan a Brasil.

Por su lado, Expofrut Argentina, perteneciente al Grupo Univeg, anunció que podría disminuir las compras de fruta en 30.000 toneladas. Su plan para 2016, explicaron, apunta a vender un producto de mayor calidad y relegar las ventas en volumen. El declive de esta tradicional industria patagónica de la que viven unas 70 mil personas, queda reflejada en la marcada baja de personal contratado durante la época de la cosecha. Según cifras de la Obra Social del Personal Rural y Estibadores de la República Argentina (Osprera) en los últimos cinco años se han perdido 7.000 puestos de trabajo. Hay análisis independientes que ya hablan que durante 2016 se perderán al menos 1.000 empleos más.

Fuente: diario Río Negro