Números independientes de una misma crisis

La merluza muestra datos contradictorios. Aumentaron sus desembarques pero se redujo su venta al exterior. Miradas contrapuestas de autoridades y sindicatos sobre una industria a la que le cuesta mantenerse a flote.

Los empresarios aguardan con expectativas la llegada de la comisión que enviará el ministro Kiciloff en los próximos días para revisar la estructura de costos de los sistemas de producción pesquera.

Mientras tanto se preguntan si no alcanza con que los salarios y el precio del suban por ascensor mientras la apreciación del dólar se arrastra por la escalera, para comprobar que toda la industria ha perdido rentabilidad.

Por ahora los domina la cautela y esperan que la llegada de Mariana González, secretaria del Ministro y extitular de la Secretaría de Competitividad, sea una posibilidad concreta de activar respuestas más que una chance para seguir dilatando los tiempos. González ya había trabajado con los números y variables del sector pesquero. Ninguna medida se tomó al respecto.

“Nosotros somos cautelosos, para optimistas ya están Pulti y Pérez Rojas”, ironizó un empresario que escuchó el balance de las gestiones en la reunión de semanal. A pedido del Intendente, fue el Secretario de la Producción el encargado de anunciar a los medios la llegada a la ciudad, cual mesías, de los auditores de Kiciloff.

En tanto esta nueva zanahoria comienza a correr por el carretel, desde la Subsecretaría de Pesca dieron a conocer una radiografía de lo que mostró la actividad en el primer semestre del año. En los despachos cercanos al subsecretario, el marplatense Miguel Bustamante, buscan mostrar con números y porcentajes que la situación que vive el principal puerto pesquero del país no es tan crítica como lo han venido mostrando, cada uno con su manual de estilo, los patrones y los trabajadores.

El dato sobresaliente del Informe de Coyuntura marca que los desembarques de merluza al sur del paralelo 41ºS, el stock principal a la hora de aportar biomasa disponible para ser pescada por la flota comercial, crecieron un 7,5% más entre enero y junio en relación al mismo período del año pasado y un 4,1% más que en 2013. Fueron 68.635 toneladas de hubbsi en la mitad del año, contra las 62.434 del año pasado y 64.303 toneladas del 2013.

En cuanto a la participación de las distintas flotas en la captura de merluza, los barcos fresqueros, claves a la hora de activar los brazos de los estibadores, la cintura de los peones, los cuchillos de los fileteros y las manos rápidas de las envasadoras, según la estadística oficial capturaron 47.316 toneladas, un 7,4% más que el año pasado. Los congeladores también aumentaron su porción: 20.020 toneladas contra 18.578 en el 2014.

Cuesta explicar cómo es que con un crecimiento en los desembarques, las exportaciones de merluza se hayan desplomado un 23% en el primer cuatrimestre. “Las ventas están paradas”, dicen los empresarios. Pero en un contexto de ahogo financiero, como han denunciado desde las cámaras empresarias, lo lógico es que necesitarían mayor liquidez y resignarían precio para mover la mercadería. “Si nosotros dejamos de exportar, nos fundimos en 5 días”, acotó otro industrial.

El auge que muestran los números de la Subsecretaría confrontan con el duro panorama que exhiben desde los gremios marítimos y portuarios enrolados a la CGT Regional de Mar del Plata, donde una sola palabra resume la situación en el puerto y los frigoríficos: parálisis.

“Esos datos son una engaña pichanga (sic)”, reconoce un pope sindical del puerto. “Número más, número menos, no deja de ser una mierda”, acota un compañero de ruta, con las 10 hojas del Informe de Coyuntura en la mano.

“Los comparan con años malos, desastrosos, como fue el 2014 y malísimos, como el 2013. Si los comparan con el 2008 o 2009, tenés los 220 mil cajones que denunciamos que nos faltan todos los meses”, dice Pablo Trueba, secretario General del SImape, que lejos de polemizar con las autoridades, dice transmitir lo que vive en los muelles.

Hay barcos como el “Santa Angela”, “Mellino II”, “Wairon IV”, “Don Luciano”, “San Antonino”, “Repunte”, de la empresa Ostramar, de Caputto, que hace dos años no salen a pescar con este artilugio de la rotura permanente.

Está en evidencia las buenas gestiones que ha hecho Oscar Fortunato, gerente de Cepa, el consejo que agrupa a las empresas integradas como Moscuzza, Solimeno y Valastro, y representante bonaerense en el Consejo Federal Pesquero, para que los barcos pasen más tiempo en puerto que en alta mar.

Fortunato es un eficiente empleado al servicio de los poderosos. Ha hecho de la norma un chicle para dilatar los tiempos que tienen los armadores para justificar la inactividad de los barcos. Cualquier falla los habilita para ampararse al muelle por 180 días. Y la renovación es casi automática. “Si todos los barcos que dicen estar rotos estarían siendo reparados, los astilleros y talleres navales tendrían mucha más actividad de la que tienen”, explicaron en el Saon, el sindicato que agrupa a la actividad.

Otros barcos como el “Margot”, “Mellino I”, “Iglú”, “Don Antonio”, “Santa Rosa”, de Giorno (Valastro) pasan la mayor parte del tiempo parados. El “Initio Pez” e “Infinitius Pez”, del mismo armador, apenas completaron la mitad de las mareas permitidas. Baldino también tiene barcos fresqueros parados como el “Pedrito” y el “Marcala”. También Mattera suma buques inactivos con el “Franco”, “Camerige” y “Karina”.

Los armadores aseguran que muchos barcos están rotos y esperan desde hace mucho la llegada de un repuesto. La excusa son los burocráticos trámites con la Declaración Jurada  Anticipada de Importación (DJAI) que exige ahora Afip. Pero si el negocio mostrara signos vitales, seguramente los armadores encontrarían la manera de arreglarlos y sacarlos a pescar. Otra vez la falta de rentabilidad, de incentivos para mover la flota, entra en escena.

El Informe de Coyuntura de la Subsecretaría de Pesca detalla la nómina de barcos que no registraron actividad entre el 28 de mayo y el 18 de junio. En esa lista figuran 33 buques. Entre todos los “operativos” suman 63 embarcaciones. Estos barcos aportaron 84.190 toneladas -2.547.000 cajones- para las 226.424 que acumuló Mar del Plata en el primer semestre.

Los gremios también anotan los barcos que hace meses no salen del puerto. Son por los que todos los días preguntan los marineros que caminan el muelle y los ven dolorosamente quietos.

Ambas listas tienen nombres comunes. Y también algunas discrepancias. Para los gremios el “Sirius III” está parado pero no figura en la lista de la Subsecretaría. El `Esteiro´ pudo haber hecho 18 mareas y solo hizo una, según la contabilidad de los sindicatos. Ese barco no figura en ninguna de las dos listas oficiales.

“Ponen al `Ponte Coruxo´ como operativo y solo hizo una sola marea”, avisan los sindicatos. El Ponte Coruxo es una mole de casi 60 metros de los Baldino. El barco puede traer 7200 cajones de pescado fresco, dos veces al mes. De 12 mareas posibles en el primer semestre del año, solo completó una. “Son días de pesca que no se recuperan, los compañeros no podrán hacerlas nunca más”, lamentó Trueba.

En este jueves teñido de Independencia, la pesca más que nunca necesita independizarse de la intrascendencia a la que ha sido sometida en estos los últimos años. (Por Roberto Garrone; 0223.com)