«Antes era todo más tranquilo y uno no le tenía miedo a nada»

El repaso de su vida lo llevó a Hugo Del Sero, un vecino reconocido de la comunidad, a realizar un viaje por el pasado, donde rememoró tiempos de radio y muchos recuerdos más.

La visita de Hugo Del Sero abrió el telón del 93º programa de IngenieroWhite.Com, aprovechando su vínculo profundo con la localidad y su experiencia de vida, relacionada con la radiofonía y la electrónica.

«Tengo 60 años y puedo decir que nací un día que no existe, porque soy del 29 de febrero. Viví 27 años en el Boulevard, en el sector de las colonias ferroviarias frente a lo que hoy es FerroWhite, y luego ya en Ingeniero White. Fue una niñez grandiosa en el Boulevard», indicó Del Sero.

–¿Cómo empezó tu vínculo con la radiofonía?
–Con 23 años, empecé en el ’79 en LU3 Radio del Sur, un concurso de aptitud donde se hacían pruebas y se corregían errores porque no tenía ninguna experiencia. En radio estuve durante 16 años, hasta 1995, y recuerdo a locutores como Jorge Marticorena, Lorenzo Natali y Federico Fernández, quien era el jefe de locutores y luego lo sucedí en el cargo.

«Como mi turno empezaba a las 5 de la mañana, me levantaba a las 3 para tomar el desayuno que me preparaba mi mamá y tomar la 500 que pasaba a las 4, luego de cruzar el puente. Recuerdo que todo era más tranquilo y seguro, uno no le tenía miedo a nada», aseguró Hugo.

–¿Cómo fue tu formación escolar y, posteriormente, radial?
–La primaria la hice en el Colegio Sarmiento viejo, en Sisco y Guillermo Torres, y la Secundaria en el Mosconi. Después fui locutor transitorio y rendí el examen de locutor nacional. Me fui adaptando al mundo de la radio y aprendiendo de los viejos maestros, quienes me hacían escuchar grabaciones propias de lo que yo decía para no fomentar vicios de pronunciación.

«Algo que recuerdo muy bien eran las transmisiones deportivas en exteriores, principalmente con el fútbol. Allí tuve otro gran maestro como Alberto Luciani, quien me enseñó muchas otras cosas. Viajábamos el relator, comentarista, locutor y el operador, que se dedicaba a montar una especie de radio en miniatura. Pasábamos de transmitir desde arriba de un carro a estar en las cabinas de Newell’s Old Boys que estaban mejor que mi dormitorio», recordó.

–¿Y qué lugar ocupa la electrónica en tu vida?
–Como en radio salvo algunas grabaciones para gente amiga ya no hago más nada, la electrónica es mi fuente de vida. Si bien entre la mano de obra y los componentes muchas veces el precio de la reparación supera el 50% del valor del aparato, la idea es que la gente invierta su dinero en arreglarlo. Y eso lo combino con la fabricación de ciertos aparatos destinados para la industria.

–La última, ¿qué sensación te generó formar parte de los spots de Profertil hablando de White?
–Fue un orgullo muy grande participar de esa linda nota. Grabamos 50 minutos de contenido para que se edite lo que se vio al aire, que duraba alrededor de 3 minutos. Una muy linda experiencia.

ANECDOTAS PARA ARCHIVAR

«En una transmisión de Olimpo, en 1989, en General Villegas, nos pasó algo muy cómico. Como la cancha no tenía cabinas, terminamos transmitiendo desde adentro de la cancha. En esos tiempos, llevaba un termo de té con miel que usaba como lubricante para la garganta. En un momento de distracción, Luciani dijo al aire: ¡No quieran saber lo que está pasando: nos invadieron las hormigas!. Cuando volví a mirar el termo, era todo negro y cubierto de hormigas».

«El frente de mi casa tiene un cartel en tres idiomas: inglés (Service Audio), chino e indio. Fue escrito por un chino que estaba en un barco taiwanés y por un contramaestre indio».