Las lluvias del fin de semana, aunque dispares, hundieron los valores de la soja y el maíz

Las tormentas, que cubrieron la zona núcleo de manera irregular, pueden mejorar algunos lotes de maíz tardío, pero no las pérdidas por más de 3 meses de sequía.

Los valores de la soja y el maíz se derrumbaron ayer en el mercado de Chicago, por efecto al menos en parte de las lluvias acumuladas durante el fin de semana en gran parte de la región productiva argentina. Sin embargo, las necesarias precipitaciones llegaron sobre el final de la campaña y no cubrieron en totalidad la zona afectada por la extensa sequía, por lo que no se lograron revertir las las pérdidas calculadas hasta la semana pasada en u$s 4600 millones de dólares, de los cuales más de u$s 1500 millones lo perdido directamente por el producto, con producción de soja en 40 millones de toneladas y maíz de 32 millones de toneladas, de acuerdo con las estimaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR)

En Chicago, los fondos especulativos, que contaban hasta la semana pasada con 200.000 contratos de soja (unas 27 millones de toneladas negociadas), en máximos en los últimos cinco años y medio, deshicieron posiciones luego de los reportes de lluvias en Argentina, por encima de lo que especulaba el mercado.

A eso se sumó que consultoras privadas prevén que los agricultores norteamericanos destinen una mayor cantidad de hectáreas a la soja que al maíz en la próxima siembra.

Así, la soja mayo terminó la rueda en Chicago con una baja de 2,57%, hasta u$s 375,71 la tonelada, mientras el maíz cayó 2%, hasta u$s 147,63 la tonelada.

En el ámbito local, los valores de los granos y oleaginosa también bajaron siguiendo a Chicago, aun cuando los registros de lluvias, que llegaron hasta 50 mililitros acumulados en algunas zonas de Buenos Aires, estuvieron lejos de saturar los suelos.

De acuerdo con algunos especialistas, las lluvias pueden revertir el cuadro crítico de algunas plantaciones de maíces tardíos, aunque no de los sembrados temprano ni de soja. Admiten que el alivio que trajo este fin de semana es que cortó más de 3 meses sin lluvias de importancia, y que permitiría si los patrones de lluvias se normalizan, que fluya la campaña fina, con el trigo a la cabeza, y las pasturas para alimentación animal con mejores perspectivas que la mala cosecha gruesa.

Por su parte, el ministro de Agroindustria bonaerense, Leonardo Sarquís, consideró que la cosecha gruesa será “compleja” y precisó que “el 35% de las áreas cultivables de la provincia tiene un grado alto de afectación por la sequía” que afecta el territorio.

Sarquís sostuvo que la lluvia del fin de semana “fue un paliativo”, y recordó que “hay zonas más afectadas que otras porque la provincia de Buenos Aires es un país dentro de un país, con más de seis regiones bien diferenciadas en forma agroclimatológica y geopolítica”.

El ministro planteó, en declaraciones a la agencia Télam, que “hay que ser muy cuidadoso cuando habla de estos temas como los de las emergencias, porque cuantificar una sequía es mucho más difícil que estimar el daño de una inundación, y hay que ser muy preciso”.

Por otra parte, Sarquís afirmó que esta semana se convocará a la reunión de la Comisión de Emergencia Agropecuaria provincial, y que “ya se está recibiendo la documentación de los municipios que la solicitaron”.

Fuente: El Cronista