Luego de la confirmación oficial sobre la suspensión de la Fiesta Nacional del Camarón y el Langostino, Margarita Marzocca compartió sus recuerdos sobre los orígenes del evento y las sensaciones que forman parte de nuestra comunidad luego de lo vivido el 7 de marzo.
«La decisión pienso que es correcta. Me parece bien que este año no se haga nada. Hay otras necesidades y prioridades. Esa plata tiene que ser destinada a obras, esto no puede volver a pasar», comentó Margarita.
«En su momento, la fiesta tuvo el inicio dentro de la comisión del centenario de White. La idea era levantar el teatro y replicar algo que se había hecho en Madryn, el cual consistía en una cazuela gigante. Esa venta permitía juntar fondos. Mi mamá era muy buena cocinera, le preguntaron si se animaba y así empezó todo.
«Me acuerdo que ese día todo empezó a las 5 de la mañana. El éxito fue increíble. Cierro los ojos y veo la fila de gente. La experiencia fue tan buena que se repitió al otro año. Incluso, al tercer año llegó la carta de Provincia que declaraba al evento como Fiesta Provincial», completó.
El agua no perdonó ni a la querida Marga, retomando el concepto inicial: «El 11 de marzo cumplí 55 años de casada y la inundación se llevó hasta el juego de dormitorio de ese momento…».
Las crónicas en los años ’80
La cocinera fue María Marzocca, nacida en Mola di Bari en 1913 y arribada al puerto en 1927. No la asustó el desafío: anotó en su casa la receta para 50 personas y la multiplicó por miles.
«La fiesta surgió en 1989 para levantar el Teatro de White. La idea fue hacer una cazuela gigante. Se trabajó en el frigorífico GEPA, las mujeres pelando camarones, María Marzocca preparando la salsa… afuera había cola hasta la entrada del puerto», apuntó Cristina Leiva.
Más datos: Edelmiro Rouco y María Marzocca cocinando paellas y cazuelas en una de las primeras Fiestas del Camarón y Langostino, a principio de los ’90.
«Mi papá me contaba que una vez a un disco se le salió la soldadura. Los malabares que tuvieron que hacer para sacar toda una paella, volver a soldar y colocar todo de nuevo para seguir cocinando», agregó Sergio Barrera.
La preparación
Fue así que escuchamos a Margarita Marzocca decir: «Limpiábamos el pescado en los galpones del puerto, en la Cooperativa Pesquera, grupos de todas las mujeres que veníamos ya del centenario. Bueno, así como trabajábamos nos divertíamos, un grupo de gente de acá de White, maravillosa. Y todo se hacía ad honorem, ahí no cobraba nadie. Era limpiar la cebolla, picar el perejil, el ajo y… ¡Guay que lo picaras con una procesadora!, que mi mamá te mataba: era a cuchillo, no era lo mismo ¡Ay, dios!»