La energía eólica superó a la nuclear a nivel mundial

Con menos de dos décadas de trayectoria, la generación eléctrica a partir de los vientos sobrepasó en importancia a la atómica. El año pasado, el sector eólico sumó 52.000 megawatts, por lo que alcanzó un total de 371 gigawatts instalados en todo el mundo, mientras que el rubro nucleoeléctrico se sitúa en 331 gigawatts.

Lo que hasta hace un par de décadas parecía impensado, hoy es realidad: ya hay más potencia instalada de origen eólico que nuclear a lo largo y ancho del planeta. Así lo indica un informe del EurObserv’ER, un consorcio dependiente del Consejo Europeo de Energías Renovables (EREC, por sus siglas en inglés) que se dedica a monitorear el desarrollo de las fuentes energéticas limpias en la Unión Europea (UE) y el resto del mundo.

De acuerdo con el estudio, durante 2014 la aerogeneración incorporó alrededor de 52.000 megawatts (es decir, unos 52 gigawatts –Gw–) a escala global. Así, totalizó unos 371,2 Gw, casi 40 Gw por encima de los 331,7 Gw nucleares disponibles en fase de operación. Dicho de otro modo, a la industria eólica le tomó unos 20 años de desarrollo alcanzar (y sobrepasar) la potencia nucleoeléctrica montada al cabo de seis décadas.

Desde un punto de vista regional, la tendencia fue liderada por Asia, responsable de más de la mitad (50,2%) de la nueva capacidad aerogeneradora. En segundo y tercer lugar se posicionaron Europa (con una participación de un 25,8%) y Norteamérica (13,9%). Por su parte, Sudamérica, África y el Pacífico asiático, en conjunto, explicaron el 10,1% restante.

En cuanto al análisis nación por nación, hoy el podio está integrado por China (cuya potencia eólica se expandió el año pasado unos 23.351 Mw), Alemania (6.187 Mw) y Estados Unidos (4.854 Mw), en ese orden.

Pero la preponderancia de la energía de los vientos no obedece únicamente al significativo crecimiento que viene experimentando ese sector, sino también al estancamiento (y, en algunos casos, la retracción) de la actividad nuclear después de 2011, consecuencia directa del accidente registrado en Fukushima, Japón. Precisamente en ese país “se detuvo la producción nucleoeléctrica de una cincuentena de reactores que aportaban un volumen de energía del orden de los 40.000 Mw”, según el trabajo.

Perspectiva europea

El EurObserv’ER pone naturalmente el foco en la UE, donde los 12.443 Mw instalados en 2014 (un 10% más que la temporada anterior) constituyeron un récord histórico para el bloque. No obstante, según sus estimaciones sólo tres países, después de Alemania, añadieron más de 1.000 Mw: Reino Unido(1.265 Mw), Suecia (1.050 Mw) y Francia (1.042 Mw). En España, por caso, la expansión fue de apenas 55 Mw.

Por otro lado, el reporte resaltó los más de 2.250 Mw añadidos en el Viejo Continente dentro del segmento eólico marino, que de ese modo alcanzó los 9,2 Gw de capacidad. “Esa cifra equivale al 7,1% de la capacidad total para aprovechar la energía de los vientos”, subraya el EurObserv’ER. Encabezan este incipiente mercado el Reino Unido, con unos 4.420 Mw de procedencia eólica marina, y Alemania, con 2.340 Mw.

Constituido por el Centro de Estudios Energéticos de los Países Bajos (ECN), la Cooperativa de Energía Renovable (BREC), la Academia de Energías Renovables de Alemania (RENAC), la Escuela de Gestión y Finanzas de Frankfurt (FS) y el Instituto Jozef Stefan de Eslovenia (JSI), el EurObserv’ER fue fundado en 1999.
Con sede central en París, Francia, los estudios divulgados por la entidad son referencia obligada para numerosos gobiernos, empresas, consultoras, medios de comunicación e instituciones académicas de la UE.

El caso argentino

En la Argentina, la industria eólica también viene creciendo (acaso a un ritmo más lento que el deseado, pero creciendo al fin), aunque su evolución no tiene como contracara un menor protagonismo del sector nuclear. De hecho, ese rubro está atravesando una época de relanzamiento, en función de la flamante inauguración de la central Atucha II (rebautizada “Néstor Kirchner”), la confirmación de la extensión de la vida útil de Embalse, la reactivación del enriquecimiento uranífero en Pilcaniyeu y la firma de importantes acuerdos con naciones como Rusia y China.

Además de abastecer a un 7% de la demanda local, la energía nuclear representa un orgulloso estandarte de las capacidades argentinas en materia de investigación y desarrollo de tecnologías de alta complejidad. No casualmente el país fue elegido, el año pasado, para presidir el “Grupo de Países Proveedores Nucleares”, entidad que reúne los 48 mercados más avanzados en materia de aplicaciones nucleares en todo el planeta.

Según la Asociación Argentina de Energía Eólica (AAEE), con 200 Mw instalados la aerogeneración apenas representa un 0,66% de la matriz energética nacional. “No obstante, hay aproximadamente 5.000 Mw eólicos en espera de ejecución. En caso de concretarse esas propuestas, la oferta podría llegar hasta los 5.200 Mw en los próximos cinco años”, proyecta Carlos Badano, referente de esa entidad.

Entre esos emprendimientos se destaca la construcción del parque El Angelito, en Chubut. Según el ministro provincial de Infraestructura, Planeamiento y Servicios Públicos, Maximiliano López, ese complejo demandará dos años de trabajo y –una vez en marcha– será “el más importante de su clase en toda Sudamérica”.

Compuesta por unos 85 molinos que, en conjunto, producirán 200 Mw, la iniciativa cuenta con respaldo financiero de capitales chinos. Implicará una inversión de u$s 435 millones.

 

Fuente: Revista Petroquímica