La competitividad regional en su peor momento

Desde las peras y las manzanas en Río Negro, la industria vitivinícola, las legumbres, hasta la cerveza, los cítricos y el azúcar lanzaron un SOS en la Segunda Jornada Nacional de Alimentos y Bebidas de Copal.

Jaqueadas por el aumento de los costos logísticos, la superposición de impuestos municipales, provinciales y nacionales, la falta de crédito y la pérdida de competitividad, las economías regionales viven hoy una situación delicada. «Las soluciones no son homogéneas para cada una de las economías regionales, aunque es imprescindible abordar el tema de la pérdida de competitividad y de los altos costos logísticos, de transporte y laborales para dar aire a las industrias que sostienen a la Argentina en todas las regiones del país», señaló el presidente de Copal, Daniel Funes de Rioja.

«Todos los presentes compartimos el sentido de urgencia. Las economías regionales necesitan respuestas urgentes, no recién en diciembre», dijo Pablo Querol, de Cerveceros Argentinos. «Necesitamos contener la inflación, una reducción impuestos que incluya la eliminación de las retenciones, negociar aranceles de importación o compensación y mejorar la financiación no bancaria para incorporar tecnología», dijo Marcelo Loyarte, representante de la Cámara de Fruticultores Integrados (CAFI) que lamentó que las peras y las manzanas quedaran sin recolectar por la falta de incentivos para la venta interna y externa. Loyarte agregó: «El próximo gobierno asumirá en diciembre y nuestra temporada comienza en enero», y recordó que el costo de los impuestos de las producciones regionales aumentó un 70% en los últimos cinco años.

Por su parte, José María Lazara, de la Cámara de Legumbres de la República Argentina (CLERA) solicito una eliminación de las retenciones, normalizar los atrasos en la devolución de retenciones e IVA, resolver el alto costo interno del flete, avanzar en acuerdos internacionales y eliminar las distorsiones al comercio. «Las retenciones a las economías regionales significan al estado casi nada, pero a las economías regionales les es todo», dijo Lázara.

«Producir una caja de limón y llevarla a los puertos de exportación desde donde se producen tiene un costo del 65% de lo que cuesta llevarla a Cartagena o a Rotterdam, y llevar una caja de cítricos a Europa le cuesta a la Argentina un 70% más que a nuestro competidor Sudáfrica», dijo José Carbonell, de Federcitrus y agregó: «El flete es uno de los problemas, pero el costo laboral subió en 210%, los combustibles subieron 170%, la presión fiscal subió 70% medida en dólares en estos últimos cinco años». Para Carbonell, «la solución es tan simple como dejarnos competir en las mismas condiciones que el resto del mundo».

Desde el sector del azúcar, Fernando Nebbia también expresó su preocupación por el alto costo del flete: «El flete representa el 35% del precio de venta de exportación. Nuestros competidores (Brasil, la India, Tailandia) subsidian el azúcar, porque es un producto básico en la alimentación, es un producto que produce empleo, y nosotros lo tenemos localizado en el norte del país, la región con menor desarrollo económico. En lo particular, para el azúcar tenemos identificada una medida muy clara, que es incrementar el corte de biocombustibles para el etanol proveniente del azúcar. Esto le permitiría a la industria azucarera reducir su exposición en el mercado internacional en un 50%» «La devaluación de los mercados de destino nos deja afuera de esos mercados. Agrava aún más la situación. Es fundamental la actualización del tipo de cambio, pero esta medida no es conducente si no tenemos un control sobre la inflación», dijo Walter Bressia de Bodegas de Argentina.

Fuente: Mercado.