En la Argentina mueren 123 personas por día por enfermedades relacionadas al consumo de tabaco

Por año, la cifra asciende a 44 mil y los especialistas alertan que dentro de las diez principales causas de muerte en el mundo, ocho están relacionadas con el tabaquismo. La OMS advirtió que los fumadores tienen 20 veces más posibilidades de padecer enfermedades cardíacas

123 muertes por día, más de 44 mil al año, 20 veces más posibilidades de sufrir enfermedades cardiovasculares.

El 31 de mayo de cada año, la Organización Mundial de la Salud (OMS) conmemora el Día Mundial sin Tabaco, como iniciativa de toma de conciencia para la población y este año el foco está puesto en la relación entre el consumo de tabaco y las enfermedades cardiovasculares.

Justamente, las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en todo el mundo, y el consumo de tabaco y la exposición al humo de tabaco ajeno contribuyen a cerca del 12% de las defunciones por cardiopatías. El consumo de tabaco es la segunda causa de enfermedades cardiovasculares, después de la hipertensión arterial.

La epidemia mundial de tabaco causa cada año más de 7 millones de defunciones, 900 mil de las cuales corresponden a personas no fumadoras que respiran humo de tabaco ajeno. Cerca del 80% de los más de mil millones de fumadores que hay en el mundo viven en países de ingresos medianos y bajos, que son los que soportan la mayor carga de enfermedad relacionada con este producto. El riesgo de cardiopatía coronaria se incrementa en un 25% en cónyuges fumadores pasivos. Y un 18% con exposición en lugares de trabajo.

Las enfermedades no transmisibles constituyen más del 70% de las muertes en el país y dentro de este grupo, las enfermedades cardiovasculares representan la principal causa de muerte (40,2%).

Las cifras del tabaquismo y sus consecuencias no hacen más que poner una señal de alarma en una adicción, que si bien es legal y está -por suerte cada vez menos- socialmente aceptada, no por eso causa menos daño.

En la Argentina, el tabaquismo tiene una tasa de mortalidad del 14%. Su consumo se inicia entre los 13 y 14 años y suele extenderse al menos 20 años, con un “pico” de adicción que se da entre los 28 y los 35.

Además, los relevamientos indican que dentro de las diez principales causas de muerte en el mundo, ocho están relacionadas con el tabaquismo.

Las más frecuentes son infartos, enfermedades coronarias, accidentes cerebrovasculares (ACV) y problemas en la circulación en miembros inferiores. “Quienes fuman tienen 20 veces más posibilidades de padecer este tipo de afecciones”, sostuvo la doctora Sandra Braun, coordinadora del Consultorio de Cesación Tabáquica del Programa de Medicina Interna General del Hospital de Clínicas.

“El riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares está presente aun cuando se consuman menos de cinco cigarrillos al día. Junto con la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), el fumar constituye uno de los máximos factores de riesgo para la salud”, agregó la especialista.

En ese sentido, para ella, “dejar de fumar es la mejor medida preventiva”. “Está al mismo nivel que tomarse regularmente la presión o, en el caso de las mujeres, hacerse un papanicolau”, afirmó, al tiempo que remarcó que “además la persona gana en años de vida”.

Según informó el médico neumonólogo Pablo Martín Fescina (MN 114135), de Swiss Medical Center la última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo arrojó que el 25% de la población adulta fuma tabaco. A su vez, el cigarrillo impacta en los fumadores pasivos, un 27,6% de la población está expuesta al humo de tabaco ajeno en el hogar, un 25% en el ámbito laboral y un 23% en bares y restaurantes.

“El proceso de afección del cuerpo por tabaquismo es lento y silencioso. En muchos casos, una vez que aparecen los síntomas el estado es irreversible: obstrucción de las arterias que aumenta el depósito de colesterol y los niveles de triglicéridos en sangre, reducción de la capacidad de oxigenación de la sangre, formación de coágulos, aumento de la presión arterial y el pulso sanguíneo -puntualizó Fescina-. El riesgo de muerte es de 2.2 para aquellos que fuman entre uno y 20 cigarrillos diarios y aumenta en la medida en que se acrecienta la cantidad de consumo y los años de desarrollo del hábito”.

Se debe tener en cuenta que la mayoría de los fumadores (70%) quiere dejar de fumar pero no tiene la motivación suficiente, 46% planea dejar de fumar dentro del año, y 30% de los fumadores intenta dejar de fumar en un año.

Está comprobado que dejar de fumar, a cualquier edad, disminuye muy rápidamente el riesgo de enfermedad cardiovascular. Quienes abandonan el hábito mejoran la salud de su corazón y reducen el riesgo de enfermedad cardiovascular inmediatamente:

Al año de dejar de fumar el riesgo de tener un infarto disminuye a la mitad y a los quince años de haber dejado, el riesgo es similar al de un no fumador. Incluso las personas que ya tuvieron un ataque al corazón pueden reducir el riesgo de tener otro si dejan de fumar

En cuanto al tratamiento, Braun sostuvo: “Utilizando medicación y técnicas conductuales, unoduplica o triplica las chances de dejar de fumar en un año”. Sin embargo, en comparación con todas las personas fumadoras, el porcentaje que concurren a consultorios es bajo e indica que hay mucho trabajo por hacer al respecto.

El Programa Tabaco o Salud, conformado por representantes de los hospitales del sistema de salud público de la ciudad de Buenos Aires, realiza intervenciones y consejerías a pacientes y cuenta actualmente con 29 centros con profesionales capacitados en la materia.

En 16 hospitales y 13 Centros de Salud y Acción Comunitaria (CeSAC) brindan tratamiento intensivo por parte de los profesionales, apoyados por tratamiento farmacológico, que consiste en la terapia de reemplazo nicotínico y no tiene costo para el paciente.

En ese marco, el Consultorio de Cesación Tabáquica del Hospital de Clínicas, ubicado en la planta baja de ese centro de salud, desde su inicio en 2005 y hasta la fecha atendió más 1500 pacientes.

En la provincia de Buenos Aires, para orientar y tratar a las personas que desean dejar de fumar, hay asentados en diferentes regiones sanitarias 31 hospitales –de gestión provincial o municipal– que ofrecen gratuitamente el servicio de cesación tabáquica.

En conclusión: fumar causa grandes daños a la salud del fumador y de aquel que convive con uno, y no existe una cantidad segura de cigarrillos. Fumar poco no protege de los daño del tabaco.

Al dejar de fumar, los cambios se empiezan a notar casi de inmediato al dejar el cigarrillo:

– A los 20 minutos: la presión arterial y la frecuencia cardíaca comienzan a bajar y las arterias se relajan facilitando la circulación.

– A las 8 horas: el nivel de monóxido de carbono en sangre se normaliza.

– A las 24 horas: ya comienza a reducirse la posibilidad de un ataque cardíaco.

– Entre la segunda semana y los tres meses: mejora la circulación y la capacidad pulmonar se incrementa hasta un 30%, por lo que el paciente sentirá que ha mejorado mucho su capacidad física.

– Desde el primer mes hasta los nueve meses: mejora la tos, la congestión nasal, el cansancio y la dificultad para respirar. Las cilias (que son las células respiratorias encargadas de “barrer” toda la suciedad que puede llegar a nuestros pulmones) recuperan su función para proteger y limpiar las vías respiratorias.

– A los 12 meses: la posibilidad de sufrir un ataque de corazón baja a la mitad.

– A los cinco años: la probabilidad de tener un ataque cerebral (ACV) disminuye a la mitad.

– A los 10 años: el riesgo de morir de cáncer de pulmón se reduce a la mitad y bajan también las posibilidades de tener cáncer de boca, garganta, esófago, vejiga, riñón y páncreas.

– A los 15 años: el riesgo de enfermedades cardiovasculares equivale al de un no fumador.

Fuente: Infobae