“Dar un paso atrás y ver el problema desde lejos”

Así explica Cristian Cano el abanico de posibilidades que ofrece la literatura de ficción. El escritor whitense, quien editó 5 libros, se refirió a sus influencias y al camino recorrido. “Es inevitable no escribir sobre el lugar donde creciste”, apuntó sobre White.

La visita del escritor whitense Cristian Cano le puso un manto de suspenso e intriga a la 31° edición de IngenieroWhite.Com, en los estudios de La Brújula 24. El autor de nuestra localidad, de 41 años de edad, habló de sus inicios en la literatura y del contenido de su última obra, “Los Paranoicos”.

“Siempre digo que soy un trabajador de la literatura. No tengo título profesional y prácticamente entré por la puerta de atrás. Empecé leyendo obras anglosajonas y americanas porque eran las únicas publicaciones que entraban. Lo primero que tenía a mano era Stephen King”, comentó Cristian sobre sus inicios e influencias.

“Nadie en mi familia me inculcó el tema literario, aunque en casa siempre hubo una buena biblioteca”, destacó.
–¿Cuántos libros editaste y qué temas abarca la última obra?
–Tengo 5 libros propios y participaciones en varias antologías. Los Paranoicos es un libro breve, de 8 cuentos, de los cuales algunos fueron escritos hace mucho tiempo y los tuve que reescribir. Un editor de Buenos Aires me leyó en la revista Axxón y me propuso hacer el libro.

“Si te preguntás quién sos, de dónde venimos…La literatura de ficción consiste en dar un paso atrás y ver el problema desde lejos”, agregó.
–¿Apuntás a un público en especial en tus narraciones?
–No es un tipo de literatura infantil, claramente. Pero tampoco escribo para un determinado tipo de gente.
–¿Y tu relación con White te ha servido como fuente de inspiración?
–Si bien hay muchos disparadores, es inevitable que no escribas sobre el lugar donde creciste. Hay un relato que habla sobre un pueblo ficticio, donde me basé en White, en la cancha de Comercial, en sus calles. Me gusta White y, luego de vivir un tiempo afuera, siento que lo quiero más.
–Desde lo cultural, ¿tenés relación con las instituciones de la localidad?
–Me gustaría subirme a algún tren de esos. Hace poco me dieron una mención en la biblioteca y me gusta mucho ese ambiente. Como los amigos muchas veces no son de leer, a veces me siento sapo de otro pozo.

“He ido varias veces a Tandil y a la Feria del Libro de Mar del Plata. Cuando la bola se hace grande, la literatura te pide que pongas el cuerpo para que nada sea en vano”, concluyó Cano.

El muñeco de la pieza

“Espero a que apague la luz y se acueste para empezar. Cuando la penumbra es plena aprovecho la claridad de la Luna. Cierra los ojos y comienzo a girar la cabeza muy despacio. No quiero que me descubra. Milímetro a milímetro tardo casi una hora. Cuando escucha ruidos cree que son los gatos en el techo, pero en realidad es el crujido de mi cuello: ruido plástico a juguete. Los silencios ahuecan y me sobra para seguir con la labor de la cabeza. Hasta que lo puedo ver: mira televisión y tiene el control remoto en la mano. No sabe que estoy vivo. No tiene idea de que lo vigilo todas las noches. Porque tengo los ojos pintados y el pelo arremolinado. Con los dedos duros y una sonrisa congelada, lo miro desde el rincón”.

LA OPINIÓN DE LOS VECINOS SOBRE OTROS TEMAS

“Como White ha sido un lugar muy castigado con las casas rajadas, mucha gente se ha ido de la localidad y ha dejado las casas abandonadas. Eso permitió que gente de afuera las ocupe y se meta, sin saber quiénes son. Y ahí están las consecuencias de los robos y asesinatos que tuvieron lugar últimamente”, aseguró Daniel, un comerciante de White.

“En algo más de 20 años que llevo con el kiosco, me asaltaron 3 veces, aunque la última vez la pasé mal porque me pegaron un tiro. Con esta situación, no queda otra más que extremar las medidas de seguridad”, indicó.
En la misma sintonía, Gabriel, un repartidor de comidas mencionó la realidad que le toca ver en White en el día a día.

“Estamos atrasados en materia de infraestructura. Hay calles de tierra, casas donde faltan las cloacas o el gas. La gente tendría que vivir mejor. Y en materia de seguridad, uno nota que la gente tiene miedo y, algunos, ya lo ven con resignación como algo normal”, reconoció.