Cacho Terrón, White y los fierros: «Siempre me gustaron los autos y cuando empecé a correr en el midget no iba solamente a participar…»

Su infancia en calle Lautaro, los Scouts y los recuerdos de la localidad formaron parte de una historia que tuvo su capítulo principal: las temporadas arriba del midget.

Con la visita de Héctor «Cacho» Terrón, el capítulo 728 de IngenieroWhite.Com, emitido por La Brújula 24, hizo un repaso de sus experiencias en el mundo del midget, y también, de las vivencias de otros tiempos en la localidad.

«Llevo 63 años en White, desde que nací. Siempre en Lautaro al 3300, donde todos los recuerdos son buenos. Iba al Colegio Nacional, que estaba en Avenente y el fondo daba al Club Whitense…Brasil, que era el sereno, nos sacaba cuando nos metíamos a jugar», recordó.

«Seguí en el Mosconi, cuando las clases eran en la delegación. También fui a los Scouts, de los 6 a los 12 años, jugué en las inferiores de Comercial y hasta que me echaron fui bombero», bromeó.

«¿Amigos? Los de la cuadra, como Pepe Capurso, Salvador, Capelli. Estaban los de los scouts, como el Chato Las Heras, Lorenzo Natali», repasó Cacho.

«Era otro White…después cambió mucho, vinieron las empresas, mucha gente nueva y otros que se fueron. Igual yo siempre digo que al que es de White le tira White. Cuando me fui a vivir a Bahía, no llegué a estar un año y me volví», reconoció.

El midget, un capítulo aparte

«Siempre me gustaron los autos. Hasta en el ’85 empecé a correr en midget, en Tiro. Era todo más artesanal. Mi grupo era de White, con el Pepo Albizu, un genio de la mecánica, Bravo y Carlitos Berruet», destacó.

–¿Cómo eran esos tiempos?
–No íbamos a participar. Después de trabajar, nos dedicábamos al auto. El jueves ya no podía dormir. Tenía el reparto de leche y Carlitos me obligaba a almorzar pasta y dormir una siesta.

«En esa época corrían Pancho Palma, Villar, Daniel Vicente, los Salaberry. No estaba adelante, pero trataba de estar a la altura de ellos», aseguró Terrón.

–¿Y la despedida cómo fue?
–En Dublín. Guardé todo como siempre, pero a la otra temporada no empecé. No me preguntes por qué. Estuve 16 años sin ir a las carreras después de la pérdida de mi hijo. La familia García me vino a buscar y volví a poner el auto en marcha. Ahora, en el verano, voy a todas las carreras.