“A White lo veo muy distinto, aunque es imposible olvidar el pasado y mis inicios en la repostería”

Con toda una vida dedicada a la cocina, Luisa Regina hizo un repaso desde sus primeros pasos en el barrio Las Colonias hasta el presente y la herencia en el rubro de sus nietos.

La 327ª entrega de IngenieroWhite.Com, emitida por La Brújula 24, contó con la visita de Luisa Regina, una vecina de nuestra localidad que compartió su historia de vida y su profundo vínculo con la comunidad recordando etapas del pasado.

“Vivía en la Colonia 14, al lado del Club Las Colonias. De esos tiempos, recuerdo que podíamos estar afuera sin problemas, la gente salía a la vereda a la noche. Recuerdo las visitas a la pileta de Comercial, ir a bañarnos a Galván, la época de estudiante en el Colegio Nacional”, rememoró Regina.

–¿Y ahora está muy cambiado?
–La última vez que fui me dio mucha tristeza verlo tan distinto. Me cuesta verlo así, por eso no soy de ir a White. Lo que me puso contenta fue haber visto la piedra en la cual nos sentábamos con mi marido sobre calle Avenente.

–Dentro de esta historia, ¿qué lugar ocupa la repostería?
–Es algo que llevo en el alma y es prácticamente mi vida. De chica siempre me gustó la cocina y a los 15 años me recibí luego de estudiar en el colegio profesional, donde ahora está la Escuela 13. A partir de ahí, empecé a trabajar y a dar clases, gracias al apoyo de mi familia y de mi esposo Juan Carlos Focianos.

“La receta de los merengues, por ejemplo, no me salía. Entonces decidí ir a Buenos Aires a ver en persona a Doña Petrona para que me la enseñe”, recordó.

“También conservo la Siam Bolita, una heladera que tiene más de 60 años y que aún funciona con el mismo motor. Ahora los tiempos han cambiado y la forma de alimentarse de la gente también. Antes era mucho más pesado y menos saludable”, apuntó.

–Y pese al paso del tiempo, el presente la encuentra muy relacionada con este ámbito.
–Así es. Mis nietos están llevando adelante un emprendimiento muy lindo donde trabajan con alfajores, tortas y mesas dulces. Yo les ayudo y trato de darles un consejo de todo lo que aprendí para que vayan para adelante. No me imagino a mi vida sin la repostería.