Sector por sector, qué impacto tendrá la reforma tributaria sobre la economía

Representantes de distintos sectores de la economía alzaron sus voces a favor y en contra las medidas. Bodegueros, azucareros, industriales, comerciantes y alimenticias coinciden en que el impacto a corto plazo será negativo para esos sectores.

El Gobierno presentó un amplio proyecto de reforma tributaria, que de aprobarse implicará gravar la renta financiera, eliminar el impuesto al cheque y la transferencia de inmuebles, bajar alícuotas a productos electrónicos y vehículos de gama media e incrementarlas a bebidas alcohólicas y azucaradas. Luego del anuncio, representantes de distintos sectores de la economía alzaron sus voces a favor y en contra las medidas. A continuación rubro por rubro la opinión sobre los anuncios:

Especialistas en consumo masivo indicaron que el aumento de impuestos a productos perjudiciales para la salud como las bebidas alcohólicas, incluidas en el proyecto de la reforma tributaria, llevarán a un incremento del precio y una baja del consumo pero alertaron que también se debe atender a categorías de alimentos que contienen grasas saturadas, transgénicos y sal agregada.

Damián Di Pace, titular de la consultora Focus Market, dijo a Télam que “es real que el aumento de impuesto a productos no saludables procura reducir su consumo, como en el caso del alcohol o el tabaco, pero también habría que apuntar a los alimentos que tienen grasa saturada, transgénicos y sal agregada”.

Alimentos

 La industria de los alimentos y bebidas se mostró confiada en el diálogo convocado por el presidente Mauricio Macri para llevar adelante las reformas tributaria, laboral y previsional, pero subrayó que el sector tiene una “elevada carga impositiva”.

“Teneos mucha expectativa positiva, creemos que están dadas las condiciones para que el Gobierno genere un crecimiento sostenido en la economía argentina”, indicó a Télam una fuente del Comité Ejecutivo de la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal).

Dijo que la industria alimentaria ve “como un aspecto positivo” que el Gobierno haya fijado la prioridad de  bajar la inflación porque es un factor “determinante” para la economía y remarcó que en el sector están “esperando a conocer un poco más en detalle las reformas positiva y laboral”.

“Queremos ver qué cambios se harán con las medidas. Pero nuestro sector tiene una elevada presión impositiva”, aseguró el ejecutivo de una de las principales productoras de alimentos del país.

Gaseosas

Las empresas productoras de bebidas sin alcohol denunciaron que la suba de la presión impositiva impulsada por el Gobierno es “distorsiva” y advirtieron que podría generar una sangría de 7.000 empleos en toda la cadena del sector.

Así lo advirtió la C mara Argentina de la Industria de Bebidas Sin Alcohol (CADIBSA) al cuestionar el reciente anuncio de modificación de las alícuotas del impuesto interno a las bebidas sin alcohol con azúcar agregada.

El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, defendió en tanto este miércoles el anuncio de la suba de las alícuotas para las bebidas azucaradas de entre del actual entre 4% y 8% hasta el 17%, en el marco de la reforma tributaria nacional.

El argumento del ministro está  en que estas bebidas son consideradas “no saludables” para la población y tienen costos para los consumidores y para la sociedad, porque demandan un mayor gasto en Salud Pública.

“Un impuesto de estas características resulta distorsivo y discriminatorio, ya que penaliza sólo a una categoría en particular, sin considerar otros productos que contribuyen significativamente a la ingesta diaria de azúcar”, respondió la Cámara.

Comercio

El secretario de la Cámara Argentina de Comercio (CAC), Natalio Grinman, calificó como “positivo” el anuncio de la reforma impositiva y celebró que se haya iniciado “el camino de la baja de la presión tributaria”, aunque admitió que a la entidad le gustaría que la reducción fuera “de más puntos y de una manera más rápida”.

“El sector que representa la CAC desearía una baja de más puntos en la presión tributaria y de una manera más rápida. Pero somos conscientes que con el elevado gasto público que tiene el Estado Nacional y el déficit fiscal, eso es poco probable”, evaluó.

Grinman juzgó que “es positivo que las acciones se encaminen a lograr en algún momento la normalidad, es decir bajando la presión tributaria, pero para ello es necesario un menor gasto público”.

Bodegueros

Pequeños bodegueros salteños, nucleados en Bodegas de Salta, manifestaron su preocupación por la propuesta del ministro de Hacienda de la Nación de imponer un impuesto a los vinos como parte del plan de reforma tributaria.

“Nosotros estamos en desacuerdo con este proyecto, primero porque hay una parte conceptual que es muy grave: por ley nacional, el vino argentino es un alimento y el ministro habla de que el vino es dañino para la salud”, expresó en declaraciones radiales Osvaldo Domingo, referente de Bodegas de Salta, la entidad que nuclea a pequeñas bodegas de los Valles Calchquíes salteños.

Para el productor, esto “es un grave error y una contradicción con todas las acciones que está haciendo el gobierno, que está invirtiendo dinero en la campaña publicitaria del consumo responsable del vino”.

“Creo que se está juzgando mal al vino. Nos están comparando con bebidas que tienen mucho alcohol y de otra naturaleza. El vino es sinónimo de salud, de cultura, entonces desde ahí ya estamos mal”, agregó.

“Nos llama fuertemente la atención este impuesto luego de los encuentros que el sector ha mantenido con el Gobierno nacional”, expresaron la Federación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas (FeCoVitA) y la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas (Acovi) en un comunicado conjunto.

Según las entidades, “el vino es un alimento y como tal no puede ser equiparado con otros productos no saludables como las gaseosas, bebidas endulzadas con glucosa y los cigarrillos”.

“A su vez, es un gran golpe para nuestra economía regional que merece otro tipo de tratamiento por el empleo y el arraigo que genera”, señaló el comunicado firmado por los titulares de esas entidades, Eduardo Sancho y Carlos Iannizzotto, también titular de Coninagro.

Cervecero

Los productores de cerveza aseguran haber recibido como “un balde de agua fría” el aumento de la alícuota del impuesto interno a esta bebida de un 8 a un 17 por ciento. Desde la Cámara de la Industria Cervecera Argentina aseguran que esta medida podría incrementar un 6 por ciento los precios.

“La industria está estancada en los últimos años. A pesar de esto hay un compromiso 2016-2020 de US$ 1800 millones en inversiones. Sin embargo, con estas medidas, las empresas socias están revisando sus planes”, afirmó Alejandro Berlingeri, director Ejecutivo de Cerveceros Argentinos. Durante 2016, el consumo per cápita fue de 41 litros, uno de los números más bajos en 10 años.

Para el representante del sector de cervecerías industriales, este impuesto “es una discriminación, ya que entendemos que en otras bebidas que tienen mayor graduación alcohólica el aumento de la alícuota será gradual, a diferencia de nuestro caso”. Y detalló: “Hoy estamos cerca del 52 por ciento de impuestos y con esto llegaríamos a casi el 58 por ciento.

Azucarero

El incremento de impuestos internos a las bebidas azucaradas que impulsa el proyecto de reforma tributaria oficial “generará importantísimas pérdidas de puestos de trabajo en la cadena azucarera”, advirtió el Centro Azucarero Argentino (CAA), que además tildó de “irrazonables” las subas propuestas.

“La medida tendrá graves consecuencias en el empleo directo e indirecto en el sector azucarero del noroeste argentino, estimado en 200.000 trabajadores. La merma del consumo incidirá en una reducción estimada de 5.000 puestos de trabajo solo en el sector azucarero”, proyectó.

Además, la entidad sostuvo que “el incremento de la recaudación impositiva no será directo debido a la reducción del consumo, en tanto que el impacto en el sistema previsional será negativo por la pérdida de empleos”.

“El incremento anunciado elevará los impuestos internos de esas bebidas en proporciones irrazonables: 112% sobre la alícuota vigente en el caso de aumentos del 8% al 17%, y 325% para los productos saborizados con jugos de fruta”, señaló.

La institución planteó que “la medida es claramente discriminatoria” ya que mientras “incrementa significativamente los gravámenes sobre las bebidas con azúcar, insólitamente elimina los impuestos internos que gravaban a las que utilizan edulcorantes sintéticos llevándolos a 0 por ciento”.

Fuente: El Cronista