Inmigración por el muelle de hierro del F.C.S. 1911-1912

La primera tanda de inmigrantes llegó al puerto de Ingeniero White el 26 de febrero de 1.911 : …“componiendo un grupo de 160 personas, todas ellas españolas, procedentes de Bilbao, Gijón, Vigo y Cádiz, hombres robustos y bien presentados, cuya juventud representaba toda una promesa de actividad”…

Debido a que la inmigración europea se establecía preferentemente en la ciudad de Bs. As. y sus alrededores, se trató de encauzar la misma hacia el interior del país, a través del puerto de Ingeniero White en Bahía Blanca.
Asimismo para el alojamiento de los inmigrantes se construyó un edificio en calle Saavedra Nº 965, que estuvo ocupado por efectivos militares, hasta que en el año 1.911 se destinó al uso específico, como Hotel de Inmigrantes.

Una Comisión de Inmigración se formó a efectos de realizar la recepción del primer contingente de inmigrantes y fue designado como presidente de la misma al sr. Arturo H. Coleman, Superintendente Seccional de Tráfico del F.C.S.
Comentaba el diario El Censor, en su edición del viernes 17 de febrero de 1.911, sobre el nombramiento antedicho:
…“El señor Coleman como presidente de la Comisión, no dudamos que hará mucho en bien de la inmigración directa, tanto provocando su llegada, como gestionando la colocación de los inmigrantes que arriben a nuestras playas”…
El 21 de febrero se realizaba una visita de inspección al Hotel de Inmigrantes a la que concurrieron el Secretario General de Inmigración, dr. Juan Carlos Durán y el Jefe de la Oficina de Publicidad, de la mencionada repartición, dr. Antonio Giménez, miembros de la Comisión de Inmigración y representantes de diarios locales.

El sr. Infante secretario de la Comisión invitó a los presentes a conocer el interior del hotel.
Decía el cronista, de El Censor, en la edición del 22 de febrero de 1.911:
…“Los dormitorios son unos amplios salones que responden perfectamente al objeto para que se les destina; se encuentran bien ventilados y al propio tiempo reúnen las condiciones las condiciones necesarias de abrigo para la época de invierno.

Las camas son todas de hierro y su forma es la más práctica para la comodidad dentro de la higiene de los que deban ocuparlas, pues en vez de muelles de alambre tienen una fuerte loneta que sin trabajo alguno se pueden quitar cuando se desee.
El comedor también es amplio y posee el número de mesas que cómodamente se puedan colocar; sus paredes se hallan blanqueadas, los pisos escrupulosamente aseados y hay en el salón suficiente números de bombillas eléctricas, aunque según entendemos, su uso no será necesario, pues las horas de las comidas, aún en tiempo de invierno son aquellas en que la luz natural no ha sido sustituída todavía por las tinieblas de la noche.
La cocina es una pieza de regular tamaño y que cuenta con los aparatos necesarios, encontrándose lista para prestar servicios a la llegada de los inmigrantes; nada falta allí y hasta los más insignificantes detalles han sido atendidos para que no haya retraso en las comidas y todo funcione de la manera más conveniente.

Lo que por ahora sufre deficiencias es el servicio de enfermería, pues no hay más que una pequeña pieza para recibir unos pocos enfermos y no existen las drogas necesarias para atender a su curación; sin embargo como se supone que cuando el desembarque les es permitido a los inmigrantes es porque gozan de perfecta salud, las enfermedades en el hotel serán apenas casos excepcionales, los que podrán atenderse en la pequeña sala destinada a enfermería, si no se trata de enfermedades graves.
Además el secretario sr. Infante nos informó que está en la mente de la Comisión mejorar esta deficiencia pues ha sido imposible atender en poco tiempo a tantos detalles.

En el centro del hotel se levanta otro gran salón que será utilizado como dormitorio, llegado el caso; ahora se está preparando convenientemente por ser allí donde ofrecerá su conferencia el secretario del departamento de inmigración sr. Durán.
La Comisión de Inmigración no se a limitado a atender a las necesidades corporales que puedan tener los inmigrantes, sino que también considerando que entre ellos no faltarán algunos que tengan afición por las letras, ha destinado un salón para lectura. Ciertamente que éste es muy pobre, pues solo cuenta con algunos folletos del Ministerio de Agricultura, pero se espera que más tarde sea posible hacer adquisición de un número conveniente de libros.
En las paredes de este salón hay mapas de la República Argentina y especialmente de la provincia de Buenos Aires, lo que a nuestro juicio es muy plausible, pues en esta forma adquirirán los inmigrantes conocimientos útiles sobre el país que les brinda su hospitalidad.

hotel-inmigrantes

Fue para nosotros muy satisfactorio ver en todos sus detalles el Hotel de Inmigrantes, pues, con conocimiento de causa podemos expresar nuestras impresiones sobre él.
Tanto los doctores Durán y Giménez, como también los miembros de la Comisión, merecen nuestro aplauso, por la manera desinteresada y patriótica como prestan sus servicios en bien de nuestra ciudad.”
La primera tanda de inmigrantes llegó al puerto de Ingeniero White el 26 de febrero de 1.911 :
…“componiendo un grupo de 160 personas, todas ellas españolas, procedentes de Bilbao, Gijón, Vigo y Cádiz, hombres robustos y bien presentados, cuya juventud representaba toda una promesa de actividad”… (1)

Este contingente llegado en el vapor Santos, fue recibido en el muelle de hierro del F.C.S. en Ingeniero White por el secretario de la Dirección Nacional de Inmigrantes, doctor Juan Carlos Durán.
A efectos de facilitar el traslado de los pasajeros y el equipaje, se colocaron coches del F.C.S. en el mismo muelle al que había atracado el buque.

Vecinos de Bahía Blanca, en buen número, acompañaron a los recién llegados hasta su alojamiento.
…“Posiblemente ningún grupo de inmigrantes recibió jamás en el país, una bienvenida semejante”…
…“El Hotel de Inmigrantes, iluminado y embanderado, más parecía un edificio engalanado para una fiesta, que una dependencia Nacional. Jardines cuidados, amplios y ventilados dormitorios, espléndido comedor, cocina bien instalada, sala de lectura y demás dependencias, esperaban a los primeros inmigrantes, admirados de semejante recibimiento. Estaba presente a su llegada , hasta una banda de música.

Posiblemente las atenciones de que fueron objeto en Bahía Blanca, colmaran cuantas ilusiones sobre la Argentina se habían formado”…(2)
El día 27 por la tarde el dr. Durán y una comisión de vecinos formada por Carlos Marenco, de la agencia del vapor Santos, Horacio Guido, Antonio Infante y Arturo H. Coleman ofrecieron una fiesta a los “supuestos” nuevos vecinos.

Durante la misma el secretario de Inmigración dirigió un saludo a los recién llegados:
…“explicándoles las posibilidades que el país otorgaba a todos los hombres que quisieran establecerse en él con sus familias, para trabajar en bien de la nación y en provecho propio y declaró inaugurado oficialmente el Hotel y con ello la entrada por Bahía Blanca (por su puerto) de sucesivos contingentes inmigratorios”…(3)

Pese a los agasajos, y demás, la inmensa mayoría de los recién llegados pidieron al doctor Durán que les facilitara el traslado a Buenos Aires donde contaban con familiares y conocidos.
Aunque fracasaba el propósito, de la Dirección de Inmigración, de establecer grupos de inmigrantes en el interior de la provincia, el nombrado no tuvo más remedio que acceder al pedido.
El segundo contingente de inmigrantes que arribó a Bahía Blanca, a través del puerto de Ingeniero White, lo hizo en el vapor Santa Fe, el 01 de julio de 1.911.

Tampoco los integrantes de este grupo quisieron radicarse en nuestra ciudad o en su zona de influencia por lo que se trasladaron también hacia Buenos Aires.
…“Preocupado el Gobierno para resolver la situación planteada con la irresistible atracción que Buenos Aires ejercía sobre los inmigrantes, hizo que visitara a Bahía Blanca, el 08 de julio de 1.911, el dr. Cigorraga, con el propósito de cambiar ideas con el gerente del Banco de la Nación, don José Coelho, y los miembros de la Comisión Local de Inmigración, y preparar una reunión de comerciantes, industriales, hacendados y demás fuerzas vivas, para encontrar una solución al problema de radicar a los inmigrantes en la región. El doctor Cigorraga quería también interesar la buena voluntad de las autoridades, a favor del desenvolvimiento de la oficinas de inmigración”… (4)

Durante la reunión mencionada se propuso la formación de otra comisión (Comité Pro Inmigración) para que se encargara de promover, de modo efectivo, la radicación de los inmigrantes en Bahía Blanca y zona.
Este comité quedó formado de la siguiente manera:
presidente, Rufino Rojas, vicepresidente, Diego Geddes, secretario, Enrique Julio y pro-secretario Pedro Claise.
Como corolario de la reunión efectuada se enviaron dos telegramas:
“Presidente de la Nación, Buenos Aires.
Los que suscriben, vecinos de Bahía Blanca reunidos bajo la inspiración del distinguido Director de Inmigración doctor Manuel Cigorraga en el local del Banco de la Nación Argentina, han resuelto, adictos como son al programa que sobre la materia ha formulado V.E. y de su laborioso colaborador el señor Ministro de Agricultura, constituir un comité popular de inmigración de modo de propender se haga efectivo de un modo eficiente la radicación del inmigrado en los pueblos de ésta región y sus zonas tributarias, todo lo que se propone obtener por medios prácticos poniendo al servicio de la idea los entusiasmos más decididos de su patriotismo y los sentimientos de solidaridad por el progreso de la república y el mayor suceso del gobierno de V.E.”

El otro telegrama fue remitido al Ministro de Agricultura con el siguiente texto:
“A S.E. el señor Ministro de Agricultura doctor Eleodoro Lobos, Buenos Aires:
El señor doctor Cigorraga, cuyos prestigios sabe estimar el pueblo de Bahía Blanca, ha tenido la feliz inspiración de reunir en el local del banco de la Nación Argentina a lo más significado de este vecindario y después de haberle expuesto el programa inmigratorio de la República, en lo que se particulariza con Bahía Blanca, ha podido constituir un comité Pro Inmigración, decidido a secundar sus propósitos en la forma práctica que mejor resulte para el prestigio del país y la radicación eficiente del inmigrante en nuestro suelo.
A la vez de aplaudir efusivamente la actitud del señor Director de Inmigración, la reunión numerosa constituída en este momento, ha resuelto por aclamación enviar a V. E. éste saludo de aplauso y ponderarle su decidido empeño por cooperar a que el programa inmigratorio de S. E. el Presidente de la Nación, tenga en Bahía Blanca un colaborador entusiasta y eficiente.”

Los asistentes a la reunión fueron:
José Coelho, J.P. Simpson, Rogelio D. Chambost, Lázaro Costa, Dámaso Zubieta, Carlos Blessing, José Iturraspe, J. Julianez Isla, Mauro Freyre, Valentín Vergara, Norman M. Geddes, Augusto Guimaraes, Julián Pawly, Rifaut, Gervasio Diez, Arturo H. Coleman, Guillermo González, Angel brian, Juan Coelho, Jorge Moore, José M. Gorchs, B. Gutierrez, Ricardo M. Rosas, Rancisco C. Cordero y Urquiza, E. López martinez, Enrique Julio, Ricardo Ducós, Juan G. Franzetti, Juan Cámara, Fermín Faure, Rieggio Carneiro, J. A. Sureda, Ramón Olaciregui, Emilio Duprat, Antonio Aguirrezabala, Tiburcio Alcaín, Rufino Rojas, Juan M. Dallier, Tomás Gauss, José Croft, Francisco Cantón, Diego Bada, Isidro Pérez, S. Magazanic, Desiderio Rendón.

En octubre de 1.912 llega a Ingeniero White el vapor Santa Rita con 210 inmigrantes.
De esa cantidad unos 150 fueron repartidos entre La Pampa y la línea férrea a las provincias de Cuyo.
Los 60 restantes quedaron en Bahía Blanca hasta que fueron distribuídos en la zona.
Arturo Coleman tomó participación activa a efectos de encontrarles empleo y ubicación, actitud que le valió un reconocimiento por parte de la Dirección de Inmigración.
Según Coleman, el Santa Rita, fue el tercero, y último vapor, que trajo inmigrantes por el puerto de Ingeniero White.

Una crónica del diario El Censor, del 06 de noviembre de 1.912, informaba que el vapor, “Santa Fe”, de la Compañía Hamburgo Sudamericana, había llegado al puerto de Bahía Blanca, con 1.460 inmigrantes a bordo.
Los médicos del Departamento de Higiene doctores Cattaneo y Lucero inspeccionaron las condiciones sanitarias del contingente y constataron a bordo del navío un caso de viruela.
Comentaba el diario mencionado:
…“Los médicos que no conocían el procedimiento a seguir en este caso se dirigieron telegráficamente al Departamento Nacional de Higiene para saber que actitud adoptarían”…
En sucesivas ediciones del diario en cuestión y de otros diarios de la ciudad, de la época, no se hace mención al desembarco de los inmigrantes que llegaban a bordo del Santa Fe, por lo que suponemos que el mismo no se efectuó y, probablemente, el barco fue derivado a Buenos Aires a efectos de la cuarentena de rigor, en esos casos.

(1), (2), (3) y (4) Mi vida de ferroviario inglés en la Argentina, Arturo H. Coleman.

Nota: Gentileza Héctor Guerreiro.