Hoy regresa la fragata “Libertad”: 47 hombres, 14 mujeres y una misma “motivación naval”

Esta tarde arriba al puerto porteño.

61 guardamarinas en comisión -como se les dice a los aspirantes a oficiales de la Armada Argentina- que pasaron 195 días lejos, en el mar y en 14 puertos de 10 países.

Eso traen las aguas hoy, a las 18, a la Dársena Norte de Puerto Madero, en Buenos Aires.

Es que regresa la fragata Libertad y se celebra a quienes lograron lo mismo que en 1963, cuando se hizo el primer viaje de instrucción del buque escuela: recibirse de marinos.

La actividad es abierta a todo público.

Con mucha “motivación naval”, 47 hombres y 14 mujeres se embarcaron en un viaje de instrucción N° 46 que llevó más de 6 meses y 25.054 millas náuticas, o 46.400 kilómetros.

​Desde la primera milla

Zarparon el sábado 25 de marzo y en total fueron 55 días de puerto y 140 de mar.

La nave, al mando del capitán de navío Fernando Maglione, vuelve con los guardiamarinas en comisión de las promociones N° 146 del Cuerpo Comando Escalafón Naval, N° 81 de Infantería de Marina y N° 102 del Cuerpo Profesional Escalafón Intendencia.

Con esos 61 hay una tripulación de 214 marinos: 27 oficiales y 187 suboficiales.

Como explicaron a Clarín desde la Armada, la clave es poner a prueba el mando en “navegación costera y astronómica profesional, el conocimiento del Derecho Internacional Marítimo y la reglamentación, a partir de la primera milla náutica”.

La “Embajadora de los mares” emprendió el regreso al continente americano luego de visitar el puerto de Santa Cruz de Tenerife el 26 de agosto.

24 días de navegación y 3.700 millas náuticas más tarde cruzó el océano Atlántico hasta Río de Janeiro, el anteúltimo punto de su itinerario internacional antes de Montevideo y la vuelta a casa.

El primero fue Fortaleza, también en Brasil. Siguió Veracruz, en México; Charleston y Miami, en Estados Unidos.

Después llegó el tramo europeo: Holanda, los puertos alemanes de Wilhelmshaven y Hamburgo; Malmö, en Suecia; Boulogne Sur Mer, en Francia; Southampton, en Inglaterra, y Barcelona.

Destacados de la travesía

El buque escuela estuvo entre los más grandes del mundo en el encuentro náutico que lleva el nombre del puerto holandés: Sail Den Helder 2017.

Y logró llamar la atención: obtuvo un reconocimiento por ser el velero que más millas recorrió para asistir al evento.

Hamburgo fue la parada más intensa en cuanto a actividades representativas.

El comandante y parte de la tripulación visitaron la sede del Tribunal Internacional del Mar y fueron recibidos por su presidente, el juez Vladimir Golitsyn, a quien le entregaron una maqueta a escala de la fragata.

Pero además la estadía coincidió con la cumbre del G-20. O sea: estaba ahí el presidente. Con Mauricio Macri a bordo festejaron el 9 de Julio.

En la sueca Malmö recibieron una visita muy especial: las nietas de Otto Nordenskjöld, el aventurero que en 1903 fue rescatado de la Antártida por nuestra corbeta Uruguay comandada por Julián Irízar.

En Barcelona la extensa comunidad argentina ayudó a que se transformara en el lugar donde más gente la visitó en todo el viaje: 8.828 de 51.200 (17%).

Además, oficiales, suboficiales y guardiamarinas en comisión recibieron los sacramentos de la comunión y la confirmación en la célebre Basílica de la Sagrada Familia, de Antoni Gaudí.

Tras 25 días de navegación arribó a Río de Janeiro. Y Montevideo fue el último destino extranjero. Ayer llegó La Plata.

Desde su primer viaje, la Libertad recorrió más de 800.000 millas náuticas alrededor del mundo: fuera de su apostadero pasó el equivalente a 17 años en el mar.

Y por sus cubiertas se formaron alrededor de 11.000 marinos de la Armada Argentina.

Algunos protagonistas

Bruno Monteagudo tiene 23 años y abordó para poner a prueba lo que aprendió en la Escuela Naval Militar. Y, repite, “para servir a la Patria desde la Embajadora de los Mares”.

Nació en Chubut, de chico vivió en San Luis con sus padres y sus 3 hermanos y en 2013 se mudó a Buenos Aires por una “motivación naval” que llegó de repente, sin tener marinos en la familia.

Ezequiel López es de Fontana, Chaco, tiene 21 años y tiene una vocación bien definida: ser maquinista naval.

“La primera vez que embarqué, hace varios años, bajé al cuarto de máquinas, vi a través de una especie de ventana el motor y en ese momento pensé ‘Quiero estar ahí’’”, dice. Es el menor de 7 hermanos y el único en la Armada.

Melina Martínez, de 24, es cabo segunda de Comunicaciones, hija de un marino y una maestra.

Nació en el Hospital Naval Pedro Mayo, en la ciudad de Buenos Aires, pero vivió en Mar del Plata, Verónica, Punta Alta y Tierra del Fuego.

“Nunca me fue difícil el desarraigo, salvo en la adolescencia. Esto me ayudó a moldear mi carácter, permitió adaptarme rápido y hacer amigos”, relata.

Noelia Rosas, salteña, entró en la Escuela Naval Militar hace 4 años porque también tenía en claro qué quería: mezcló la pasión por la administración y la contabilidad, con la vocación de “servir a la Patria”.

Es guardiamarina en comisión del escalafón Intendencia. Ha seguido de cerca las tareas del contador de a bordo: sistema de contrataciones, licitaciones y compras. Se recibe de oficial y de licenciada en Administración de los Recursos Navales para la Defensa.

Fuentes: Clarín y Gaceta Marinera​