El Empedrado

Fue en el mes de febrero del año 1912, que se renovó la agitación vecinal para la construcción de un camino de calzada firme entre Bahía Blanca e Ingeniero White, que ya era imprescindible necesidad.

Fue la columna vertebral de la comunicación con el Puerto. En su historia, tuvo varias denominaciones, como El Empedrado y en los años 50, en que desde la intersección con las calles Estomba y Chiclana y hasta la entrada del puerto, se llamó Eva Perón. Luego todo volvió a la normalidad y recuperó su nombre como Avenida Colón, y en su encuentro a noventa grados con el camino a Villa Rosas, Avenida General Arias; su continuación hasta Ingeniero White, Boulevard Estrada y Guillermo Torres. Pero tuvo una historia de influencias y  mezquindades en intereses que mereció un documentado artículo titulado “Una historia con tres millones de adoquines” en “El Whitense” ejemplar del 30 de noviembre de 1998, con la firma de Adolfo Repetti.

“El camino empedrado, Bahía Blanca-Ingeniero White, fue inaugurado el 10 de julio de 1915. Desde su fundación misma de la ciudad de Bahía Blanca, constituyó un serio problema el transporte de mercadería desde el puerto a la población, porque la distancia de nueve kilómetros que media entre ambos puntos, debía ser recorrida, en gran parte, por terrenos bajos, inundables a la más mínima lluvia, y convertidos en verdaderos cangrejales.

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Fue en el mes de febrero del año 1912, que se renovó la agitación vecinal para la construcción de un camino de calzada firme entre Bahía Blanca e Ingeniero White, que ya era imprescindible necesidad.

Al hacerse público el propósito, inmediatamente salieron a relucir los intereses particulares, que señalaban como el trazado más racional, el que la proyectaba vía de comunicación arrancara de la avenida Colón, a la altura de Loma Paraguaya y desde allí, atravesando chacras, dirigirse al puerto.
Por lo menos cinco de las chacras por las cuales debía cruzar el camino a empedrar era propiedad de ciertos personajes influyentes, que actuaban en la política lugareña o provincial y que ponían en juego toda clase de artimañas para lograr que el camino pasara por sus tierras valorizándolas en sumo grado, ya que se trataba de terrenos fácilmente inundables por las altas mareas. Podía entenderse que construir una ruta firme en tales circunstancias, exigía mucho costo y trabajo, para asegurar el tránsito regular.
Decía Mister Coleman, Superintendente de Tráfico Bahía Blanca del Ferrocarril del Sud que en el diario “La Prensa” del 31 de enero de 1912, se había publicado el resumen de un decreto que ponía en difícil situación al Intendente Municipal de Bahía Blanca, y que decía así; ´La construcción del camino adoquinado al puerto de Ingeniero White. La traza de este camino arrancará en línea recta del Boulevard Colón, seguirá hasta la chacra 185, bifurcándose en este punto por la chacra 419, en dirección a Puerto Comercial´ (Ingeniero White)”

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Toda parecía indicar que los manejos de influencias realizados por los propietarios de tierras, que serían beneficiadas con las obras, habrían tenido éxito.
Las trescientos mil libras esterlinas necesarias para su concreción que incluían de esa y otras obras públicas en la ciudad, eran tramitadas por el Intendente Municipal, Dr. Valentín Vergara, en la provincia para la obtención de un empréstito para su ejecución.
La ejecución de la obra parecía fracasar entre los intereses de los políticos influyentes y sus personeros y la imposibilidad de tal endeudamiento.
Mister Coleman, se propuso intervenir y en audiencia solicitada al Dr. Vergara, les expuso un proyecto, reflejado en un plano, que resultó del agrado del Intendente Municipal.
El representante del Ferrocarril del Sud en Bahía Blanca, con absoluta reserva entrevistó a su Gerente General, en la Argentina. De acuerdo con el proyecto, lo elevó al Directorio del Ferrocarril, en Inglaterra, donde dos días más tarde fue aprobado.
El Superintendente Mister Coleman, dirigió una nota a la Municipalidad que, en su contenido, contemplaba la mejor solución para la necesidad operativa de unir a Bahía Blanca con el Puerto, con un camino apto para transportar en todo momento, las necesidades de abastecimiento mutuo, sin depender de la existencia o no de crecientes del mar u otras contingencias climáticas.
Dice la nota, en sus partes más importantes: [La empresa]… está dispuesta a coadyuvar en la obra de construcción del camino adoquinado que unirá Bahía Blanca con Ingeniero White (…) “…la ruta que más convendría seguir para poner en vinculación directa a la ciudad de Bahía Blanca con el puerto, comunicando a la vez los depósitos fiscales, los corralones de maderas particulares y los galpones de cargas de esta empresa ferroviaria, con el puerto y la ciudad.
Dicha ruta sigue en primer término el Boulevard Colón y atraviesa después de las chacras 67, 60, 111, 46, 74 y 49 hasta unirse con el camino existente a la altura de los depósitos y corralones indicados en el plano, siguiendo después en la línea recta al puerto.
Esta traza afecta a terrenos de la empresa en una extensión aproximada de 5.530 metros.
La empresa está dispuesta:
1º A donar las tierras necesarias para el camino en toda la extensión en que deberá atravesar propiedades de la misma,
2º A abonar al contado el costo de la pavimentación en toda su extensión en que el camino cruce los terrenos de su propiedad, cuyo importe abonará al contado, con diez por ciento de descuento, entendiendo que la faja pavimentada será de ocho metros de ancho, con sus cordones correspondientes.
Dado la superioridad indiscutible de la ruta aquí propuesta, sobre cualquier otra, y contando con la eficaz ayuda que esta empresa está dispuesta a prestar a la obra, no dudo que el Señor Intendente , teniendo en cuenta los intereses del comercio y generales de la región, prestará decidido apoyo a la ruta que dejo indicada”.

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La propuesta, teniendo en cuenta que el ferrocarril poseía casi la totalidad de las tierras a afectar en el trazado de la ruta, evitando la erogación de un millón de pesos por las expropiaciones que exigía el proyecto inicial, el Poder Ejecutivo, autorizó íntegramente la construcción del empréstito de 300.000 libras esterlinas.
El 22 de mayo de 1912 el Honorable Concejo Deliberante, aceptó la propuesta del Ferrocarril y se estableció en el ancho del camino desde Boulevard Colón (Avenida Colón) hasta el enlace con la calle Guillermo Torres, sería de ocho metros. Y de allí hasta su terminación al pie de la rampa de acceso al puente de Ingeniero White que cruza las playas de maniobras ferroviarias (La Niña) la empresa ensancharía esa calle a 17,32 metros es decir hasta el final de la Calle Guillermo Torres. Todo el proyecto fue sancionado el 27 de agosto de 1912. Esta arteria sirve de entrada al Puerto Nacional.
Preparado por el ingeniero Jorge Delpech, el pliego de licitación y el 13 de noviembre de 1912, la obra fue adjudicada a los señores Reid y Cº, que comenzaron al obra de inmediato. Los adoquines – tres millones – fueron comprados en Tandil.
La obra de adoquinado hasta el puente Colón, se terminó el 10 de julio de 1915 y cuatro cuadras, desde el citado puente hacia el centro se completaron muchos meses más tarde.
Por muchos años esta fue la ruta única entre la ciudad y el puerto. Núcleos barriales se formaron a su vera y por él circularon los transportes colectivos entre ambos puntos, “permitiendo el rápido desplazamiento de obreros a realizar tareas portuarias”.
Hoy por la creación de nuevos caminos de acceso, El Empedrado, en especial el que va de Ingeniero White a Villa Rosas, ha quedado casi en el olvido…

Redacción: Tino Diez.

Fotografías: Alejandro Binaghi